Diálogo Interno – Construye Tu Confianza Desde Tu Interior

diálogo interno
Escrito por Germán Moreno

Hablarte en voz alta en público no es un signo de buena salud mental (prejuicios de la sociedad), pero mantener un diálogo interno es bastante normal y muy útil. De hecho, las conversaciones internas tienen un fuerte impacto en el bienestar emocional y la motivación.

Tomar conciencia de lo que te estás diciendo a ti mismo, sobre ti mismo, puede ayudarte a entender por qué a veces reaccionas de cierta manera con personas y situaciones en tu vida. También puede ayudarte a controlar tu estado de ánimo, repetir éxitos y redirigir tus acciones, fracasos y errores.

Tu diálogo interno – El profeta de tu vida

El diálogo interno positivo puede contribuir en gran medida a la construcción de tu confianza dándote la libertad de utilizar tus talentos al máximo.

Por ejemplo, si tienes miedo a hablar en público, utiliza tu voz interior para tranquilizarte: “Puedo hacerlo. He hecho esto mucho antes y puedo volverlo a hacer. No tengo por qué tener miedo”

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Detrás del nerviosismo está el miedo a hablar en público, miedo al fracaso, miedo a suspender un examen, fobia social, o cualquier otro tipo de miedo. Los pensamientos negativos alimentan estos miedos, como: “Hay 300 personas aquí! Nunca seré capaz de mantener su atención o hacer un discurso ameno”.

Para bien o para mal, nuestro diálogo interno en sí tiene el potencial de convertirse en “un profeta”. En otras palabras, tu discurso interno hará que se cumplan tus pensamientos, lo que aumentará la probabilidad de que ocurra aquello que temes, o más bien, lo que quieres que suceda. Es por eso que es tan importante controlar tu voz interior.

Coherencia en tu dialogo interior

No podemos confundir la conversación positiva, con declaraciones meramente “positivas” vacías de contenido, significado, o peor, engañosas.

Hay veces, cuando escuchas los mensajes negativos que vienen de tu voz interior, que es el momento para corregirlos usando algunos trucos que veremos más adelante.

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Ten cuidado con tus palabras” o “cómo utilizas tus palabras” son poderosas y comunican lo que queremos y lo que percibimos.

Orienta tu diálogo interno hacia lo que quieres realizar

Tu diálogo interno, es decir , las palabras que usas para describir lo que te está pasando, y para decirte cómo te sientes acerca de los eventos externos, determina la calidad de tu vida emocional. Cuando se ven las cosas de una manera positiva y constructiva y se busca lo mejor de cada situación y cada persona, se obtiene una tendencia a permanecer de forma natural positivo y optimista.

Nuestra calidad de vida está determinada por la forma en que sentimos, pensamos y actuamos, momento a momento, uno de los objetivos más importantes que recomiendo es el uso de técnicas para pensar en lo que queremos y alejar el pensamiento de lo que no queremos o de lo que tenemos miedo.

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Tenemos que intentar por todos los medios tener enfoques que faciliten la construcción de una estructura mental positiva, para ello deberíamos cambiar las creencias y hacer frente a los pensamientos y sentimientos negativos.

Cada uno de nosotros tiene que ser capaz por la fuerza de voluntad, la motivación, el pensamiento positivo y algunos conocimientos técnicos, de cambiarnos a nosotros mismos, en el sentido de construir de soluciones a los problemas que enfrentamos, ya sean en nosotros o en el mundo exterior.

Piensa en el tipo de palabras que utilizas para guiar tus acciones y para manejar tus emociones.

Usar palabras positivas para aumentar tu motivación

Las palabras son poderosas y reflejan nuestros pensamientos. Presentes ocho palabras de uso común en nuestras conversaciones diarias con nosotros mismos y lo que tenemos que controlar y cambiar, con el fin de promover los resultados que queremos alcanzar.

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La intención no es acción

“Voy a intentar terminar esto…” “Voy a intentar pasarme por allí…”

Cada vez que te dices “voy a intentar” no estás convencido de lo que quieres y la probabilidad de realizar aquello que te propusiste hacer se reduce enormemente.

Intentar es una palabra que está desprovista de compromiso, dejando abierto un espacio para excusas y obstáculos en el camino de lo que supuestamente pretendes hacer. Nadie creó la vida de sus sueños y resultados positivos, simplemente intentando hacer algo. La intención no es la acción.

Los resultados se obtienen haciendo que las cosas sucedan, y para ello es conveniente que te veas haciéndolas y no intetándolo.

El deseo no depende de ti

Si sólo deseas, es como permanecer sentado en tu sofá soñando despierto, con la esperanza de ganar la lotería o de que aparezca el hada madrina, o el mago de la lámpara.

Desear de forma pasiva, sin una acción o comportamiento dirigido a los resultados deseados, elimina la eficiencia y te transmite un mensaje de que tienes que confiar en algo externo a ti mismo para que suceda lo que quieres.

Cambia la palabra deseo por: “Estoy convencido de que… estoy decidido a…. Estoy reuniendo recursos para…”.

Yo soy

Tenemos que tener mucho cuidado de cómo utilizar el término “Soy” para definir quién eres. No soy hostil, no estoy deprimido, no estoy satisfecho. Todas estas son emociones temporales que van y vienen.

Si te defines a ti mismo como tal o cual manera, en cuanto a tu identidad, puedes tener una tendencia a aferrarte a ella de manera que actúes en consecuencia, en la construcción de excusas como “no puedo hacer esto porque estoy deprimido” “No se nada que pueda hacer al respecto, esto es lo que soy.”

La mejor manera es decir: “Me siento deprimido” Esto le permite saber que es una sensación temporal, que no es permanente y puede cambiar fácilmente a otro estado.

Si…

“Si pudiera conseguir un ascenso… Si me llegara más dinero…”

“Si” siempre tiene el elemento de duda. La duda y la inseguridad no traen lo que quieres, ni la certeza y la confianza de que las cosas sucedan. Así que en lugar de “si”, cambiar la palabra a “cuando”

“Cuando llegue el nuevo trabajo…. ”

La palabra “cuando” se hace eco de los problemas y síntomas de que es coherente y comprometido, de manera que estás en camino de lograr lo que deseas.

Debería

Una vez más una palabra frente a la promesa. “Debería llamar más a menudo a mi madre.” “Debería ir al gimnasio esta tarde.” La palabra debe, está llena de sentimientos de culpa y complacencia. Sabes que nunca vas a hacerlo y reconoces que debes hacer ciertas cosas, sólo por que te sentirá mejor de alguna manera.

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En realidad es una ilusión, la única cosa que puede ayudar a sentirte mejor es hacer exactamente lo que verbaliza, lo que hay que hacer. Ni más ni menos.

Sustituir la palabra “debería” por: “Voy a hacer …” o “Ahora tengo que…”

No consigo…

Todos hemos oído a alguien decir que no puede hacer ciertas cosas. No hay que ser radical, porque en realidad hay cosas que no podemos hacer.

“No puedo cantar bien, pero puedo cantar.” Poder puedo, pero soy un desastre. Sin embargo, con mucho esfuerzo y dedicación, posiblemente, pueda conseguir aprender.

Una vez que tu cerebro oye la palabra puede, se paga y se pone en espera, porque ya no tienen que encontrar la manera de realizar esa tarea. Si dices, “puedo tratar” significa que abrió un espacio creativo para aprender y explorar nuevas formas de hacer las cosas.

Desesperado

Cuando realmente queremos algo, hay una tendencia a unir la palabra desesperado como si esa palabra incrementase algún poder con el fin de lograr más rápidamente de lo que queremos.

“Estoy desesperado por que me llame.” “Estoy desesperado por salir de aquí”.

La desesperación hace retrasar más las cosas.

La suerte

Esta es una palabra que rara vez se utiliza. Realmente me da coraje cuando escucho cosas como esta: “Tiene un buen trabajo, ha tenido suerte”

La suerte no tiene nada que ver. Trabaja y aprovecha las oportunidades que se te presentan. Proponte trabajar por algo que nadie haya conseguido nunca y con esfuerzo, dedicación y voluntad llegarán los resultados. La suerte no tiene influencia en el éxito si no persigues una meta.

Si tú atribuyes el éxito de los demás con el factor suerte estás haciendo dos cosas dañinas para ti
  • 1) No reconocer y apreciar todo el trabajo duro que éstas personas ponen en su vida en aras de lograr lo que querían.
  • 2) Estás diciendo que no es posible para ti. Así que renuncias incluso antes de empezar a crear la vida que quieres para ti. ¿Crees que sólo sucederá lo que quieres si se te aparece el genio de la lámpara mágica?.

Puedes tener lo que quieras, siempre y cuando estés dispuesto a hacer todo lo necesario para conseguirlo.

Elije cuidadosamente tus palabras y pronto te darás cuenta de cómo potenciar lo que quieres ser, hacer y tener.

Sobre el autor

Germán Moreno

Emprendedor, soñador y libre. Un apasionado de la tecnología que ha encontrado su camino en Internet.

Tengo la mayor fortuna que una persona puede tener, la libertad.

Mi trabajo consiste en disfrutar de mi tiempo para hacer lo que quiero y lo que realmente me gusta.

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