Me jubilo con 34 años – ¡No pienso trabajar más!

A partir del día 1 de Febrero de 2020, que es el día de mi cumpleaños (cumplo 34 años), decidiré jubilarme para siempre. Y es que he pensado: «Qué mejor momento para realizar el cambio que el día de mi revolución solar».

Sí, la astrología tiene mucho que ver en esto al igual que el mundo espiritual, o mejor dicho, mi mundo espiritual.

Realmente esta decisión tenía pensado llevarla a cabo a mis 45 años. Siempre lo dije, y los que me conocen más de cerca lo saben, que a partir de esa edad dejaría de trabajar para dedicarme única y exclusivamente a hacer lo que me gusta o a lo que me de la gana. Aunque pensándolo bien, he decidido adelantarla 11 años.

No me he podido aguantar más, tengo la necesidad imperante de tener aun más libertad en mi vida y de disfrutar cada momento de ésta. Sé que suena algo utópico o a rollo marketing, ya sabes… «¿Quieres jubilarte a los 30? pues aquí te vendo la fórmula para hacerlo».

Pero nada más lejos de la realidad, no quiero vender nada, no quiero ser ningún ejemplo para nadie, no quiero más de lo que necesito para vivir, disfrutar y ayudar en la medida en que me sea posible.

Además, la vida pasa y lo pasado, pasado queda. Si quieres hacer algo en la vida mejor no esperar, es mejor creerte capaz de hacer lo que quieres y hacerlo.

He hecho un pacto con la vida

Realmente no lo he hecho hoy, hace ya bastante tiempo que lo hice y prometí que si algún día la vida me ofrecía los suficientes recursos como para poder mantener y sustentar a mi familia, dedicaría el resto de mis días a ayudar a los demás.

Por eso creo que ha llegado el momento de hacerlo, ha llegado el momento de hacer cambios, no pienses que ya lo tengo todo bajo control, no. Realmente no sé por donde voy a empezar y seguramente necesite tiempo para ordenar las ideas y llevarlas a cabo.

El caso es que ayer mismo, leyendo «El libro de los espíritus» de Allan Kardec, leí una frase que me erizó la piel, pues, viéndolo desde el lado más espiritual, es una señal de la vida que me está diciendo: «Germán, ha llagado el momento».

Antes de nada, me gustaría señalar que Allan Kardec, podríamos decir, es el padre del espiritismo, ya que realizó grandes investigaciones en este ámbito que recoge en este libro que cito, un compendio de preguntas realizadas a los espíritus superiores mediante mediums, donde éstos canalizan las respuestas.

La pregunta y la respuesta que leí en el libro:

679. El hombre que posee bienes suficientes para asegurarse la existencia ¿está libre de la ley del trabajo?

«Del trabajo material, quizá, pero no de la obligación de hacerse útil según sus medios, de perfeccionar su inteligencia o la de otros, lo que también es trabajo. Si el hombre a quien Dios ha confiado bienes suficientes para asegurarse la existencia no está obligado a mantenerse con el sudor de su frente, la obligación de ser útil a sus semejantes es tanto mayor para él en cuanto la parte que anticipadamente le ha sido asignada le concede más desahogo para hacer el bien.»

Es la respuesta o el impulso que necesitaba para llevarlo a cabo. La vida, Dios o el destino ha empezado a girar el reloj del cambio, una enorme transformación que cambiará mi vida radicalmente y que estoy dispuesto a llegar hasta el final.

No solo porque lo haya leído en un libro, sino porque es algo que necesito y que la ley natural de la vida favorece a realizar.

Lo que me ha traído hasta aquí

En el año 2014 sufrí un gran cambio en vida que me hizo plantearme muchas cosas. Después de hacerme una prueba médica por un problema en la cadera, se vio que tenía un problema en la columna vertebral.

La vértebra L5 (la última vertebra inferior de la columna) tiene roto el anillo óseo de la vértebra, lo que me provoca una espondilolistesis. Para entendernos, tengo la columna vertebral «suelta».

mi espalda

Este problema lo llevo arrastrando desde que era un niño, pero hasta la edad de los 28 años no fui consciente de él. En este caso, como siempre, por casualidades de la vida, o mejor dicho, por causalidades y obra del destino.

A raíz de esta noticia decidí dejar el trabajo que tenía para cuidar mi salud y no exponer mi espalda a un accidente o problema mayor.

Entonces trabajaba como técnico de mantenimiento en un hotel, además de montar máquinas de aire acondicionado, lo que me obligaba a levantar bastante peso constantemente (de ahí que la columna esté tan desplazada hacia delante en la zona inferior).

Por tanto, decidí cambiar de rumbo, dejar todo lo que sabía hacer para empezar de cero. La vida, en este caso, me impuso el cambio y en mi mano estaba frustrarme y lamentarme o coger las riendas de mi vida (opté por lo segundo).

Mi decisión fue especializarme en algo que no tuviera que desempeñar esfuerzo físico y que pudiera hacer desde la comodidad de mi casa. Soñé con un futuro ideal: Trabajar desde casa, sin jefe, sin presiones, con un buen sueldo y con ingresos pasivos, es decir, ganar dinero sin trabajar.

Inmediatamente surgieron críticas, caras de incredulidad, falta de apoyo… Me vi solo ante el «peligro», nadie tenía ni compartía mi visión. La única persona que creía en mi fue mi pareja. Fueron momentos bastante difíciles.

Verdaderamente es algo que incluso hoy puede sonar utópico para cualquier persona, más con el panorama laboral que atraviesa el mundo.

En mi caso me olvidé de todo y me alejé de todo (igual demasiado), me centré en mis objetivos y no me importaba nada de lo que ocurría a mi alrededor. Me volví obsesivo y a cada comentario negativo que me llegaba más impulso y más coraje ponía para conseguir mi «utopía».

Me alejé de amigos, familiares, conocidos… me desconecté del mundo, dejé de ver la Tv (aunque esto fue y es un gran acierto), dejé de lado la música a la que siempre le dediqué tanto. Me centré en mi Pc, en aprender y experimentar.

Estuve a punto de perder a la que hoy es la madre de mi hija; mi compañera, amante y amor de mi vida. Mi encierro en mi mismo me llevó a ser egoísta y a no escuchar sus necesidades, todo fruto de una rabia interior que me decía «Germán, vas a callar bocas, vas a darles de frente a todos los que no creen en ti».

Todo llegó a un punto en que no se pudo sostener, la perdí, se fue, nos separamos.

Llegamos a estar 3 meses separados hasta que el destino volvió a hacer de las suyas y nos hizo coincidir. En aquel entonces ella también estaba de baja médica y una carta llegó a mi casa del tribunal médico.

Esa carta nos obligó a volver a encontrarnos y a hablar de nosotros, de nuestro futuro y también de nuestro pasado. Decidimos darnos otra oportunidad.

Recuerdo como ella me decía que era demasiado esfuerzo y que a lo mejor debería disfrutar más de otras cosas, de amigos, de familia, de salir, etc… Mi respuesta era siempre la misma:

«Cuando consiga mi objetivo tendremos una vida de ensueño y comodidad, criaremos a nuestros hijos sin problemas desde la comodidad de la casa, sin necesidad de salir a trabajar, ganaremos dinero sin hacer nada, nuestros negocios generarán ingresos pasivos y tendremos tiempo para disfrutar de todo eso que dices».

Cuando conseguí mi objetivo

Empecé en esto en el año 2014 y en Noviembre de 2015 me di de alta en el régimen general de autónomos, mis negocios estaban empezando a funcionar.

Como puedes imaginar, el camino para llegar a este objetivo (ser empresario) no fue fácil, a parte del aislamiento social que me provoqué, tuve un gran desgaste mental y psicológico puesto que tuve que introducirme en un mundo totalmente nuevo para mi.

Infinidad de conocimientos que tuve que adquirir, ¡y en un tiempo record!

Mis proyectos se enfocaban en el SEO, el marketing y el diseño web, de forma que posicionaba webs de nicho en Google para luego monetizarlas. ¿Qué ocurre con este modelo de negocio? que una vez posicionas una web empieza a generar, ella sola, ingresos mediante publicidad o ventas de productos e infoproductos, por lo que sin «hacer nada» estás ganando dinero.

Una vez tienes una que empieza a generar, solo es cuestión de seguir creando más y más y más…

Como ya estaba empezando a ver resultados me sentía grande, me sentía que podía con todo, sentía que podía conseguir todo lo que quisiera y comencé a querer más. Mi ego se infló y se infló, y se infló, hasta que explotó.

En el año 2016, mi primer año como empresario, gané casi 70.000 €. Todo un reto para mi. Se podría decir que mis objetivos se habían cumplido, pero…

Quise más, me volví ambicioso, seguí en la misma línea con la que empecé. Aislado, centrado en mi trabajo, consumiendo los días frente a un ordenador, dando de lado, nuevamente, a mi pareja, a todo y todos los que me rodeaban.

Aun así, el destino (nuevamente) obró, esta vez en mi contra. De un día para otro el negocio se me cayó, pasé de tocar el cielo a verme en el suelo, pero no poco a poco, sino de golpe y porrazo, sufrí uno de los reveses más grandes y duros para mi.

Justo cuando estaba en mi momento álgido, cuando estaba a punto de cobrar la suma de dinero más grande en un mes (10.000 €), la empresa para la que trabajaba afiliado me envió un email diciéndome que una de mis webs había incumplido sus políticas de empresa, por lo que el acuerdo comercial y empresarial se rompía sin cobrar el saldo total acumulado.

Es decir, como la empresa me pagaba 21 días después de terminar el mes, me dejaban una pérdida de un mes completo más los 21 días siguientes, en total, cerca de 20.000 €. En ese momento no paraba de crecer, mis webs y mi negocio estaban en pleno crecimiento.

Además, se me prohibió el acceso nuevamente al programa, ya no podía trabajar más con ellos.

De un día para otro me vi sin nada, todo lo que había conseguido se me escapaba y no podía hacer nada para enmendarlo. ¿Qué hice? intenté por todos los medios arreglar la situación (estuve meses), pero fue inútil, la decisión estaba tomada y no tuve más remedio que apechugar y aceptar el duro golpe.

Empecé nuevamente de cero

Me volví a mentalizar, me volví a encerrar y me volví a proponer el mismo objetivo, pero esta vez sin depositar todos los huevos en la misma cesta.

Así que comencé a montar nuevos proyectos y a trabajar con otras empresas, siempre fiel a mi filosofía solitaria y obsesiva.

En 2017 sufro una crisis de ansiedad (acabo en urgencias) debido a la inmensa presión que sufro fruto del duro golpe y otros problemas personales por los que estaba pasando. Además, debido al estrés, mi cuerpo comienza a sufrir cambios, alterándose algunos valores en sangre como la hemoglobina, me aparece una gastritis nerviosa y problemas en la piel.

Por tanto, después de todo este caos, decidimos cambiar de aires e irnos a vivir a una zona más tranquila y barata, más en contacto con la naturaleza. Nos fuimos a la localidad de Tolox, ubicada en el corazón de la sierra de las nieves.

Aquí, que es donde vivo actualmente, comencé a cambiar ciertas cosas, empecé a ver las cosas desde otro punto de vista. El estrés y la ansiedad desaparecieron y mi vida empezó a estabilizarse poco a poco.

Los problemas de salud se van esfumando y en Marzo de 2018 nace mi hija Noelia. En cuanto a lo laboral todo se va estabilizando.

Tengo más de lo que necesito

Noelia genera un antes y un después en mi vida, en nuestra vida familiar. Provoca una unión mucho más fuerte con mi pareja y es ahora cuando nos damos cuenta que todo aquello que yo decía sobre nuestro futuro se empieza a cumplir.

Estamos criando a nuestra hija de manera que tiene un padre y una madre presentes que disfrutan de ella todos los días y que pasan todo el tiempo con ella.

Cada mañana despertamos todos juntos (porque dormimos todos juntos), sin despertador, sin necesidad de salir a trabajar. Una hora estándar para nosotros son las 09:00 h. de la mañana.

Un día en mi vida

Después de desayunar nos quitamos el pijama, nos vestimos y nos vamos de paseo o donde queremos; a jugar, a leer, a ver animales, etc, etc…

Un día cualquiera como hoy, día laboral, mientras mamá está trabajando, Noelia y yo salimos en busca de aventuras, mientras la mayoría de papás no les queda más remedio que ir a trabajar a un lugar que no quieren o que no les gusta, que les frustra y que no les hace feliz.

Así que nos subimos al coche y nos vamos a explorar los fantásticos lugares que nos rodean, aquí, en la sierra de las nieves.

En esta ocasión vamos primero a un estanque a tirar piedras, a reírnos, disfrutar del paisaje y hacernos fotos:

jubilarme a los 30

Luego seguimos otra ruta y vamos a parar a un lugar lleno de árboles. Noelia aquí tiene la libertad de andar sola y de explorar el entorno. Papá disfruta viéndola feliz, enseñándole a su muñeco ese fantástico lugar.

Respiro profundamente y me hago consciente de mi entorno, de dónde estoy y con quién estoy. ¡Es impresionante!

disfrutar de mi jubilación a los 30

Ahora toca recargarnos y desprendernos de esas energías que no necesitamos, que mejor manera de hacerlo que abrazar árboles:

abrazándo árboles

Pero, ¡un momento! ¿¡Qué es eso!? ¡encontramos la puerta al país de las maravillas! ¿no es increíble?

puerta al pais de las maravillas

Juntos, estuvimos toda la mañana en el país de las maravillas, nos reímos, jugamos, nos hicimos fotos, disfrutamos de la naturaleza y de nuestra compañía. Vi a mi hija feliz y eso me hizo enormemente feliz, mucho más que todo los sueños que jamás pude imaginar.

Después de andar, explorar y encontrar cosas maravillosas, llega el momento de sentarnos a contemplar la belleza y perfección de la vida, del entorno que nos rodea:

disfrutar de mi jubilación a los 30 con mi hija

Tener tanto tiempo para disfrutar de ella, ser tan afortunado de poder vivir así, es un sueño increíble para cualquier mortal, por eso me apetece compartir este día contigo, porque además de algo bonito y agradable es un aprendizaje.

jubilacion con 34 años

Al final volvemos a casa sobre las 13:00 h. para preparar la comida, almorzar y dormir la siesta todos juntos y por la tarde haremos lo que nos apetezca.

¿Qué pasa con mi trabajo?

Después de todos estos años de grandes esfuerzos y demasiados sacrificios, puedo decir que tengo más de 50 proyectos en activo y diversas inversiones en diferentes áreas que, ahora mismo, sólo merecen mi supervisión.

No voy a crear más proyectos laborales, no voy a depositar más energía. En este pasado 2019 tuve una idea, precisamente en un momento de delirio por culpa de una fiebre alta, esa idea era crear, crear, crear y crear todo lo que mi tiempo me permitiera.

Pues bien, eso me ha llevado a montar entre 20 y 30 proyectos nuevos solo en este 2019 y a reinvertir parte de ese dinero. Sinceramente los hice pensando en mi economía y no en esta decisión que voy a tomar.

Es hora de parar y dedicarme a eso que mi interior necesita. Creo que con todos los proyectos que tengo tendré para, en el peor de los casos, vivir sin limitaciones en los próximos años. También contamos con que mi pareja y compañera de vida está en activo.

Dejar de trabajar

Ahora ya cuento con la experiencia de mi pasado y aunque es un cambio grande el dejar de trabajar con 34 años para toda la vida, la decisión es firme.

No quiero ser un ejemplo para nadie, solo quiero mostrar que lo imposible solo existe en tu mente. Si crees que algo es imposible, estás en lo cierto.

Puedes vivir como quieras, tan solo tienes que ponerte manos a la obra y ver que eres eso que quieres vivir. En el momento en que te veas comenzarás a vivir tu sueño.

En lo que al trabajo se refiere nunca dejamos de trabajar, pues a la vida venimos a eso. Tenemos que trabajar nuestras relaciones, nuestro entorno, nuestro sustento y, lo más importante, tenemos que trabajar algo que pocos trabajan, nuestro interior.

Nos olvidamos que dentro de nosotros existen muchas respuestas y mucha felicidad que nada material puede llegar a darnos.

En mi caso, seguiré supervisando mis proyectos/negocios, pero no dedicaré más de 5 horas a la semana en ellos. El resto del tiempo lo dedicaré en seguir expandiéndome, en disfrutar de la gente que quiero, en aprovechar el tiempo y en ayudar en la forma en que mejor pueda a los demás.

Por lo tanto sí, seguiré trabajando, si es que se puede llamar así, pero no dedicaré mi tiempo a fabricar dinero, dedicaré mi tiempo a cultivarme espiritualmente, a seguir aprendiendo astrología y a cumplir el pacto que tengo con la vida.

¿Por qué quiero jubilarme?

Cualquiera que lea esta historia puede pensar que, sabiendo y teniendo todo ese conocimiento para generar dinero, estoy completamente loco al no querer seguir con esto.

Mi respuesta es que el dinero no sirve absolutamente para nada. Cuando no lo tienes crees que llegar a tenerlo puede darte más cosas y más felicidad, pero lo que la gente no se para a pensar es que para tener mucho dinero es necesario invertir una gran parte de tu tiempo.

Es decir, tienes que invertir una gran parte de tu vida (ya una 1/3 parte la dedicamos a dormir). Luego, cuando lo tienes, no puedes dejar que ese dinero esté estacionario porque cuanto más tienes más quieres. Entras en una rueda de la que es difícil salir, te vuelves avaro.

Mira a los grandes empresarios, se pasan la vida trabajando para engordar sus cuentas bancarias, para adquirir bienes. Sin embargo tienen sus vidas vacías, no tienen amigos ni amistades, no tienen amor, solo tienen negocios y personas interesadas en su negocio o en llevarse su parte del pastel.

Personas que se pasan la vida haciendo negocios, no progresan, no evolucionan como seres humanos. Realmente te das cuenta de que son tan pobres que lo único que tienen es dinero.

En mi caso no he llegado a ser un referente ni he querido serlo, únicamente he buscado siempre mi comodidad y mi bienestar, aun así me he visto atrapado por lo material, me he visto en una rueda de la que es difícil salir.

Ya conseguí mi sueño y demostré a todos aquellos que nunca creyeron en mi que puedo hacer y conseguir mucho más que todos ellos juntos. Demostré que no es necesario tener una carrera para vivir bien, es más, cuántos de esos que estudian una carrera les gustaría tener un sueldo de casi 10.000 € al mes.

Realmente todo esto daría para mucho debate, pero si eres de los que piensa que hay que estudiar para ser una persona de bien, ganar dinero, o ser algo en la vida, te digo por experiencia que estás muy equivocado/a.

Sí, fui orgulloso y demostré muchas cosas (también levanté mucha envidia), entre ellas que si crees en ti no habrá nadie ni nada que te obstaculice y que si algo me propongo voy con ello hasta el final.

Ahora he llegado a la conclusión que es mejor tener una vida humilde y hacerte rico con la compañía de aquellos que te quieren y quieres. Que es mejor disfrutar de los verdaderos placeres de la vida, de aprender a ser mejor persona y de mirar al cielo y preguntarte de vez en cuando que ¿dónde coño estoy?.

Reflexionar y pensar en que estamos en mitad de un universo inmenso te hace llegar a la conclusión de que somos algo mucho más grande de lo que creemos, nuestra especie necesita evolucionar más en lo natural, en nosotros, en nuestro espíritu.

Quizás así llegue el día en que los seres humanos alcancen la libertad y progresen como especie, este [email protected] [email protected], es el cometido por el que me jubilo a mis 34 años.

 

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4 comentarios en “Me jubilo con 34 años – ¡No pienso trabajar más!”

    • Muchas gracias Edu!!

      Me alegra saber que de alguna forma ayuda a los demás. Con eso me doy más que por satisfecho.

      Un abrazo y a ver si nos vemos pronto!

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  1. Sinceramente me has dejado sorprendida. Me ha encantado muchísimo tu historia y he llegado a sentirme identificada con ella. Hace mucho tiempo que aprendí a vivir con esa libertad que tú también describes:Jubilarse. Desgraciadamente cuándo llega el sueño de jubilarse ya es demasiado tarde, estamos demasiado cansados de la vida.
    Un saludo Germán y mis más sincera enhorabuena ✍️🪐💫

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    • Gracias Encarni,

      Tenemos que sentir más con el corazón y pensar menos con la cabeza.

      Hay veces que no nos damos cuenta de que tenemos el poder de cambiar nuestras vidas en nuestra mano, pero tenemos tanto miedo e incertidumbre al cambio que no somos capaces de vivir como deseamos.

      Hay creer más en [email protected] [email protected] para ser lo que necesitamos ser.

      Saludos!

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